miércoles, abril 08, 2009

La Semana Santa en Puerto Rico


La Semana Santa en Puerto Rico: tiempo de dolor, perdón y alegría
Haydée E. Reichard de Cancio, PhD

La primera celebración de la Semana Mayor en nuestra Isla aconteció hace 500 años en la ermita de Caparra. El propio Rey de España envió ornamentos y vasos sagrados para su celebración. Tan pronto se trasladó Caparra a la Isleta en 1521, hoy San Juan, se originaron las primeras procesiones al estilo sevillano. Las celebraciones de la Semana Santa en la Capital seguían el ritual de la tradición española.

El Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos luego de la repartición de las ramas benditas, salía de la catedral la procesión con la imagen de Jesús orando en el huerto. El Lunes Santo se efectuaba la procesión con la talla de Jesús atado a una columna, ésta salía del Convento de los padres Dominicos. El Miércoles Santo se celebraba según don Alejandro Tapia y Rivera la primera procesión de tabla de la semana con la presencia de las autoridades, los militares y las cofradías, todo a la usanza española.

El Jueves y Viernes Santo
Los Jueves y Viernes Santos eran días de recogimiento total en la Capital como en otros pueblos. En tiempos de España la Semana Santa era observada tanto por el pueblo como el gobierno. La bandera se izaba a media asta, en lugar de repicar campanas en las Iglesias se hacían sonar las carracas, matracas y las cornetas militares en los cuarteles se tocaban con sordina.

El Jueves Santo, en una imponente ceremonia, el Obispo entregaba la llave del Sagrario al cabildo, quien a su vez se la hacía llegar al Gobernador. En los pueblos de la Isla el presbítero colocaba sobre el pecho del alcalde la llave del Tabernáculo. Éstos la devolverían el Sábado de Gloria. En la liturgia Católica, mientras se conmemora la muerte del Señor, no se administra el Sacramento de la Comunión.

El Viernes Santo, tanto la predicación de las Siete Palabras como la Ceremonia del Paso de la Cruz, eran celebradas con gran solemnidad. La feligresía asistía con gran fervor religioso a las procesiones de Viernes Santo. Los caballeros solían acompañar al Santo Entierro y las mujeres iban escoltando a la Virgen de la Soledad.

La Semana Santa en la ruralía
¿Cómo celebraba la Semana Mayor en el campo? La Semana Santa para la población rural de Puerto Rico era tiempo santo. Desde días antes a la celebración el isleño iba escogiendo su ropa, ésta debería ser de color blanco, negro, lila, ó gris y las mujeres mayores vestían trajes con mangas largas y medias negras ó grises. Las hijas de la pobreza se ponían lo que tenían.
El Domingo de Ramos los campesinos se desplazaban al pueblo, muchos con los zapatos en la mano. Cuando estaban llegando al pueblo, en alguna calzada se lavaban los pies o se los estrujaban en la yerba fresca, y se ponían los zapatos para visitar la Iglesia. Además cargaban una ramita tierna de palma de yagua para que el sacerdote la bendijese durante la Misa.

Desde el lunes comenzaban los preparativos para la Semana Santa. Se almacenaba el agua, la leña y el pasto para el ganado. El corte de caña duraba hasta el Martes Santo. No se comía carne en toda la semana y las actividades de recreo había que moderarlas. La radio sólo transmitía una programación totalmente con música sacra y prédicas fervorosas. Y, a inicios de la televisión en blanco y negro, películas españolas sobre la vida y pasión de Nuestro Señor, al igual que en los teatros. La religiosidad popular del campesino puertorriqueño estaba llena de tradiciones, costumbres y superticiones como que: Jueves y Viernes Santo no sé podía cortar ningún palo con machete u otro instrumento cortante, pues de seguro ocurriría algo grave, como que el palo derramara sangre. No se podía bailar porque se secaban las piernas y tampoco martillar, porque martillaba al Señor.

Las especies, el café, viandas, aceite de coco y bacalao eran preparados desde el miércoles. No se cocinaba con aceite de cerdo y las guitarras y los güiros permanecían callados. Durante el ayuno y la abstinencia de Viernes Santo, como devoción adicional, a una rama bendita se le hacían 33 nudos para sobre ellos rezar la misma cantidad de Credos. Según la tradición isleña éstos eran los días que la gente humilde se pasaban del campo al pueblo. El Viernes Santo era un día sagrado para el campesino y el que podía visitaba la Iglesia e iba al Santo Entierro.

El Sábado de Gloria
La misa del Sábado de Gloria, anterior al Concilio Vaticano II, era celebrada a media mañana. Tan pronto se cantaba el Gloria y se descubrían las imágenes el pueblo, se envolvía en una fiesta que terminaba en el baile.

El Domingo de Resurrección
El Domingo de Pascua no era día del conejito ni de buscar huevitos a colores, era y sigue siendo el día de la recordación de la resurrección del Hijo de Dios. Porque si Jesús el Redentor, no hubiera resucitado de entre los muertos de qué nos valdría nuestra Fe. Nuestra Fe nos enseña que si morimos por Cristo viviremos por ser de Cristo.

El Domingo de Resurrección a la cinco de la mañana, aún en algunos pueblos, se celebra la Misa de Pascuas, la que la religiosidad popular llama Misa del Encuentro. Tan pronto como termina la Eucaristía enseguida sale el Santísimo Sacramento bajo palio, acompañado por los hombres presentes, mientras por el otro lado la imagen de la Virgen Dolorosa, acompañada de las mujeres. El encuentro entre Madre e Hijo se efectúa en la Plaza no sin que antes se efectúen tres saludos. Antes del último saludo La Dolorosa es despojada de su vestimenta negra y aparece vestida de blanco para seguir al lado de su Hijo. La marcha real española, aún en mis años de adolescente, se podía escuchar hasta entrar a la Iglesia donde el sacerdote daba la bendición con el Santísimo Sacramento.

Apenas termina el Oficio Divino se escuchaba la algarabía de los Júas. Esta tradición de pueblo comenzaba en algunos lugares desde el sábado. El muñeco de paja y tela representativo de Judas, el traidor, era amarrado al lomo del caballo y un grupo de muchachos corría tras del dándole fuete con unas varas largas. En otros lugares el Júa era quemado en las esquinas de las calles. Hoy esta tradición pueblerina se ha descontinuado.

La liturgia cuaresmal nos invita a celebrar la Semana Mayor como pueblo cristiano que somos. Si hemos negado al Señor durante este año, como Pedro, ó tal vez lo hemos traicionado como Judas, pidámosle perdón y hagamos de esta celebración una llena de amor, perdón y agradecimiento al que dio la vida por nuestra salvación y siempre está presto a perdonar. Porque para “eso hemos nacido”.

(La autora es historiadora oficial de Aguadilla.)
Fuente: periódico católico El Visitante Online
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**Tenemos en Puerto Rico cientos de iglesias cristianas y/o evangélicas que dan valioso sentido espiritual y de apoyo moral a la vida de sus feligreses. Celebran ellos la Semana Santa con todo el sentimiento cristiano y fé en estas fechas..igualmente..
Lourdes

2 comentarios:

Anónimo dijo...

!!Gracias porque es un buen paso virtual para ir documentando la experiencia religiosa en Puerto Rico Rico independientemente del credo.
Att. Juan Gonzalez, Cayey

Lourdes dijo...

Que bueno que le ha sido útil la información que dejo en esta entrada.

Saludos

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